De dos en dos, entre tantas fricciones y costumbres hechas por los ambos se va tejiendo la perfecta forma de convivir, palabras, carisias y la indecencia más pura, herramientas perfectas para esa mixtura que lleva consigo el nombre de relación amorosa.
Dejando en forma de marca las huellas de tantas heridas, teñidas con el sabor a dolor de esta revoltura y entre tantas cosas se piensa entre estos dos, cual es la mejor forma de terminar cuando la realidad es que pueden invertir en carisias y así convertir un minuto en un siglo.
Y el ayer al ayer, palabras dadas por la más pura filosofía y las mejores ganas de querer seguir en pasos de marcha, ternuras disparadas con unas cuantas lágrimas, evitando convertir lo bello en un final de tremendas inquietudes, ansiedades y dolores de cabeza.
Una situación dada por dos ingenuos es comprender por fin, que una relación es obedecer lo más íntimo y más puro que duerme dentro de nosotros...
Para: Nohemi con mil cariños y dulces intenciones.
miércoles, 22 de octubre de 2008
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