domingo, 26 de octubre de 2008

Siniestra Fe.

De ojos adormecidos en espacios llenos de tiempo y sombras.
Con las manos gastadas y el corazón con latidos tenues.
Detonando mis llantos, golpeando a la rabia por que quiere estar.
Refugiando a la alegría simple, saco lo más vulgar de mí.

Un sol que pasa día a día por mi cabeza y una luna que se regocija al verme teñido de vagos recuerdos, que solo me mantienen buscando en cada arruga de mi sabana, la dulce gloria de sentirme soñado por la perfecta desconocida que rodeada de certidumbre se fuga llevándose consigo lo mas hermoso del sueño.

Quédate aquí o de una vez largate alegría.
Suelta mi mano y deja a mis lagrimales en paz.
Quédate tenue luz de calle, que la oscuridad no se quiere ir.
Deslízate en piel viento fresco nocturno y dame sueño.

Hay tiempo que encarna mil recuerdos y el objeto en si de mis alrededores es el perfecto pretexto de este para poder plasmar en mi lo mas intenso que me ha pasado, hablo propiamente de la soledad, eterna compañera, infiel en todo caso, seca y tierna de figura escultural manos de intenso frió, la amante perfecta para el alma pobre, que por amar de mas, encontró el desprecio y espacios llenos de solo, el mismo.

Hay tiempo que cura todo y a si como trae y da, quita y avienta, pues aunque no se vea y no se crea, el alivio toca puertas aunque ya estén abiertas.

Detalles que no me dejan solo, el mejor compañero de mi, lógicamente soy yo.

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